martes, 26 de enero de 2010

mis poemas


Comentario artístico

Mientras miro tu obra
“Flor de Fuego”
Recorro las curvas enigmáticas
fijadas en la tela virgen del atril,
los tonos subyugan mi amor por el arte
Pienso en cristales y azogues
apresados por cobres y estaños
vitrales que bajo el sol del verano
iluminan la ventana de mi vida
en la capilla de mi alma

En medio de todo ese manojo de luces
descubro un rostro feliz que espera
una respuesta de otro,
que inexpresivo , silencioso,
totalmente aislado
a su lado solo y callado se protege




Amor

Necesito tus manos sobre mi cuerpo ávido,
ojos que endulcen mi vida
recorriéndome sin pudor ni mesura.
Espero que imagines regiones exóticas
cuando pasees tus labios sobre mi piel,
y distingas sabores exclusivos para ti.
Entonces, extasiada, podré susurrarte,
toda la grandeza de mi mundo
dichosamente alterado por tu amor.

domingo, 17 de enero de 2010

Escribo






Autor: nelida capurro




Sentada en la hierba del campo
bajo la bóveda azul destellada de estrellas
mi mente se pregunta el porque de escribir.
Entonces mi yo contesta que es dulce y sentido
grabar en papeles un naciente sentir.
Si son buenos como la lluvia, harán todo crecer
o son malos como el infierno, descargarán mi dolor
Así llenan mis horas, de utópicos planes,
encienden llamas en mi corazón
pueblan mis sueños de imágenes eróticas
plasmando mi penetrante amor.
Y en ellos encuentro la imagen viril
Que aprieta mi cuerpo sintiendo el calor
Del amor inmenso que se escondió,
esperando tu cuerpo lleno de pasión

viernes, 8 de enero de 2010

CARTA DE AMOR (


relato)

Autor: nelida capurro




Te cuento en la noche, si me acompañan las estrellas, que siento a mi lado tu cálido aliento, cuando ansioso esperabas los relatos de mis tiempos.
Éramos todo un grupo de jóvenes viejos, cargados de intenciones de mejorar nuestro suelo. Eso no era política sino ayuda de buenos, queriendo educar para sacar al hombre del infierno, de la pobreza y el hambre, de la vagancia y el miedo.
Éramos un conjunto de asistencia al enfermo, trabajo al indolente y apoyo a las madres de niños con hambre y con sueño.
Así fue pasando mi vida útil, hasta que un día, el mundo te trajo hasta mi regazo poblado de sueños. Tu eras rico, yo era bella, tú banquero, yo poeta, tu decías discursos y yo escribía los cuentos, y seguía soñando con un mundo nuevo.
El amor surgió y nos llevó como el viento, recorriendo el universo como aves migratorias.
Todo fue atractivo pero el dolor se armó cuando no dejamos un sitio en donde parara el vuelo, en un nido pequeño, con algún poyuelo.
Yo me fui de la tierra, tú quedaste en el suelo. Se que aun estas muy solo. Por eso te escribo, así te consuelo.
©camomilla

jueves, 7 de enero de 2010

El retorno







Autor: nelida capurro


Anochece en la amplitud de las pampas. El caserío perdido es una mancha en el horizonte.
No hay nada que perturbe el atardecer.
Un manso caballo flaco y huesudo, jadea atado frente a la pulpería, ante la única ventana, de la que asoma una mortecina luz de candil.
Rosendo, sin muchos miramientos deposita en la mesa de madera, un atado que saca del destartalado morral que cuelga de sus hombros.
En el hueco de sus callosas manos están marcadas las riendas de sudado cuero.
Piensa en lo inmerecido de ese viaje.
Lluvia, sol, viento y nieve irá cruzando a lo largo del desolado camino.
Se resiste a pensar en esa travesía.
Los miedos invaden su alma y un pesar infinito yace sobre su conciencia.
Piensa...Él, que fue protagonista, no debería ser el enviado de tan pesada carga.
¿En donde están los dioses?¿Por qué se nota su ausencia?
Él, cuyo corazón creyó inexpugnable, hoy trasluce temor ante esa obligación de conciencia.
Terrible misión para quien fue el autor de ese desatino, la de llevar hasta su última morada, allá en la quebrada, las cenizas de esa coya fiel que fuera por años, su querida compañera.
Es el fin de un sueño... la utopía de la felicidad.

esperanza






Autor: nelida capurro



Tenues hilos dorados pugnan por traspasar
el espeso manto de nubes que cubre la región
Esfuerzo que se admira, en ese débil sol otoñal
que lucha hasta lograr, ganarle a la oscuridad.
Así deben vencer los pensamientos lozanos
las crisis de nuestra identidad.
Si aprendemos a esperar crédulos y pacientes
el día amanecerá radiante, el sol centelleará en las calles
y el camino de la vida logrará del corazón
emitir una voz potente que nos diga ¡ADELANTE!